ALGUNOS TRUCOS PARA NUESTROS ZAPATOS

El calzado es una de las partes más importantes de nuestro atuendo, por lo que llevar un zapato cómodo y bueno es fundamental. Son de buena calidad si están hechos de piel y llevan una parte de elaboración tradicional. El precio y la marca son dos criterios que nos ayudarán a determinar si un zapato es bueno o no lo es.

¿COMO CONSERVAR EN PERFECTO ESTADO UNOS ZAPATOS?

• No se debe usar el mismo par de zapatos durante dos días seguidos, sino que hay que dejarlos reposar un mínimo de 24 horas.
• Cuando a causa de la lluvia o la nieve se moje el zapato, se deben introducir rápidamente las hormas en su interior para evitar que se deformen. Luego, habrá que colocarlos de lado y dejar que se sequen durante un día entero.
• Es recomendable cepillar los zapatos después de cada uso. Además, durante el tiempo que no se utilicen conviene aplicar una fina capa de betún y conservarlos en el interior de una caja de cartón con los papeles que traían dentro cuando los compramos o rellenarlos con papel de periódico.

 

 

 


LIMPIEZA DEL CALZADO

La piel del calzado mal cuidada acaba secándose y resquebrajándose tarde o temprano. Un buen cuidado alargará su vida. Para ello, necesitaremos un cepillo de cerdas de buey, caballo o cerdo que nos ayude a la hora de quitar el barro. También, es muy importante usar un cepillo de aplicación para cada color, para evitar irregularidades en la tonalidad. Con aquellos zapatos de piel o colores combinados también utilizaremos un cepillo para cada color, aunque se puede sustituir por una gamuza.

Otro elemento también importante en nuestro kit de limpieza es el cepillo de abrillantar elaborado con pelo de caballo. Según el número de colores, necesitaremos uno o varios cepillos como nos pasaba a la hora de aplicar la crema. Como sustituto de éste, podemos emplear un trapo blanco. De hecho, en los zapatos con una pala muy delgada (pieza que cubre la suela) conviene usar un paño muy fino para prevenir el desgaste.

 

 

 

 

La palabra castellana “zapato” es, para los etimólogos de origen no muy claro. El académico Joan Corominas en su Diccionario Etimológico de la Lengua castellana, sostiene la hipótesis de que pueda ser : “Acaso de una onomatopeya, ¡tsap! Del ruido del que chapalea o pisa fuerte; compárese los vascos ”zapaldú”, aplastar y “zaplada”, paso, zancada ( con el cual coincide el mozárabe “ chiflata” zapato en el agua ).

El calzado es elemento de lógica en el desarrollo del homo sapiens, dado que fue junto con la vestimenta, una de las primeras necesidades a las que se vio abocado el humano para procurarse su desarrollo y protección, tengamos en cuenta en nuestros días, en que la mecanización es evidente, lo que camina un humano, supone al fin de sus días, tres veces la vuelta al globo terráqueo, ¿ cuanto más no necesitarían nuestros antepasados primitivos?.

 

LAS SUPERSTICIONES

Todos en algún momento de nuestras vidas nos guiamos por la superstición, evitamos pasar caminando por debajo de una escalera, el temor al número trece y sus connotaciones, respecto a viajar y las loterías.......En el fondo creemos que nuestro futuro pueda estar ligado a ciertas creencias, algunas tienen cierta lógica, como el no pasar por debajo de una escalera, ya que puede caernos alguien o algo encima, pero otros como el hecho de no cortarse las uñas del pie en domingo es de menor lógica que el anterior, así que vamos a centrarnos en aquellos referidos a los pies y su entorno.

 

LOS ZAPATOS VIEJOS TRAEN SUERTE

Las nociones abstractas de divinidad eran de escasa importancia, para los seres primitivos, cuya tendencia inmediata era dotar cualquier idea o fenómeno de personalidad a las vestimentas y el talante de las personas difuntas.

Se creía que los zapatos estropeados, con agujeros y deformados, retenían el espíritu y el carácter de sus dueños y muchos cuentos de hadas están basados en ello, era una creencia común en la edad media.

En el siglo XIX se colocaban zapatos viejos en los tejados de las casas para defenderse de los malos espíritus.

Algunos Zapatos se enterraban con su dueño y otros eran lanzados a los pantanos, como presagio de buena suerte. En general los pies y los zapatos viejos se asociaban a la buena suerte, por esta razón, muchas personas llevaban los zapatos más viejos los viernes trece, para compensar el mal fario de la fecha.

Otra costumbre era quemar los zapatos viejos para obtener buena suerte en algo. En la Grecia moderna esto se realizaba para ahuyentar a los duendes malos en Navidad.

En la antigüedad se esculpían piedras con rutas de forma serpenteada y pensaban que dichos gráficos, protegían a los que partían hacia la jornada de trabajo y las comunidades antiguas raramente establecían rutas nuevas sin realizar ceremonias de la suerte, de este concepto viene la denominación de poner pie en él. Otra creencia era borrar las pisadas de tus enemigos, para así conseguir que tuvieran mala suerte, en otros lugares del mundo existe la creencia de guardar las huellas de quien se desea proteger.

Las mujeres indias guardaban la tierra que pisaban sus esposos, a fin de que su espíritu las protegiera, así como para mantener su ardor sexual durante la espera de sus cacerías.

En las pinturas del Paleolítico el que un pie desnudo estuviera pintado junto a truchas, bisontes o heridos, era la creencia de ayudó al cazador a lograr su objetivo o a salvarlo de sus heridas.

Otra referencia al significado mágico sería la frase acuñada en las montañas de Escocia que era

El término “ que la suerte guíe tus pasos” se debe a que se creía que la Reina de Inglaterra tenía el pie afortunado y reportó suerte a los escoceses.

Tampoco debemos olvidar que uno de los principales trabajos de un lacayo, era el de prevenir la mala suerte colocando su pie izquierdo en el umbral de los aposentos reales, para ahuyentar los malos espíritus.

 

LOS ZAPATOS DE LA BUENA SUERTE

Dicha creencia la podemos colocar en la edad media, cuando el calzado era extremadamente y caro y era costumbre dejarlo a la familia, de ahí podemos explicar la frase de “ sigue los pasos de su padre”.

También era costumbre para dar buena suerte, atar al carruaje o medio de transporte de los recién casados, zapatos viejos en señal de buena suerte, costumbre que luego cambió usando latas y demás artilugios.

Otra creencia en la buena suerte de los zapatos, es aquella que decía que al oír al Cuco cantar uno se tenía que detener y descalzarse el zapato izquierdo en el que encontraría el color del pelo con la persona que se desposaría.

En los siglo XVII y XVIII en España las mujeres arrojaban al torero sus zapatos para desearle buena suerte.

Los actores consideran de buen presagio, en especial los ingleses, que antes del estreno les caigan los zapatos y queden planos sobre las suelas.

  

ZAPATOS Y MALA SUERTE

Existe la creencia que unos zapatos colocados en una mesa, puedan ser signo de mal agüero, así como de discusión en el hogar, también es considerado signo de mala suerte, el colocar los zapatos en cruz y si se quiere perturbar el descanso de alguien dice la tradición, que se le retirarán los zapatos del lado de su lecho.

Los escarabajos y los zapatos también tienen su relación como por ejemplo cuando uno de estos insectos se pasee por encima del zapato de alguien es que predice su muerte.

Es de especial mala suerte, entrar por la mañana en una casa derruida con el pie izquierdo, así como vestirse calzando primero el pie izquierdo, salvo que se realice de forma voluntaria un viernes por la mañana.

Tampoco se guardarán los zapatos en armario a mayor altura de la cabeza así como debajo de la cama ya que trae mala suerte.

Tampoco regalaremos zapatos en e día de navidad.

Así mismo los actores no colocarán jamás los zapatos sobre una silla en el camerino, es signo de fracaso.

 

EL CALZADO COMO SIGNO DE DISTINCIÓN

Paradójicamente los zapatos, a la vez que fueron protección y alivio para la humanidad, en ocasiones se han convertido en auténticos instrumentos de mortificación.

Recordemos que en la China de Confucio (511-479 a J.C.) se impuso a las mujeres la reducción de las dimensiones del pié, hasta un tercio de lo normal, para conseguir su ideal estético de la flor de loto, con su ondear flexible del sauce. Muy lejos de la China de Confucio la “fine fleur”de las damas francesas de la corte en el siglo XVIII se erguían sobre “zapatitos” de una estrechez cruel y solo podían caminar escasos metros, antes de dejarse caer en los sillones de seda de la época.

En la Edad Media se confiaba a un sirviente de gastar los zapatos nuevos, ya que para que el zapato refleje el “status” o posición, debía estar usado.

Poder, posición, riqueza, fueron algunas de las connotaciones que acompañaban al calzado, la más común era que los ricos llevaban zapatos y los pobres iban descalzos, las clases se distinguían por el calzado, reyes, jerarcas eclesiásticos, militares, trovadores y así sucesivamente.

                                                      

   Calzado de Carlo Magno             Sandalia de tribuno romano                               Bota Papal                                            Patín Veneciano

El símbolo del poder eclesiástico es también la mula papal, heredera de la “mulleus” romana, ya que hay que inclinarse sobre ella y besarla en símbolo de sumisión y obediencia, por ello en contraprestación hay órdenes religiosas que van descalzas en símbolo de humildad y pobreza.

 

EL CALZADO COMO SÍMBOLO DE HONOR Y JUSTICIA

Los calzados a lo largo de los siglos han significado e intervenido como símbolos de justicia u honor, como ejemplo citaremos, que la Biblia reseña este valor histórico del calzado citando: El invitado deja un zapato en el umbral de la casa que le acoge en señal de respeto; para cerrar un trato, el vendedor cede al comprador una sandalia; y antes de la celebración de la boda, el novio da a la novia el anillo, dejándole en prenda una de sus sandalias; mientras el viudo se las quita en señal de luto.

En Oriente el calzado es también un símbolo de realeza, ejemplo de ellos es un cuento budista que narra la historia de un rey, que al tener que abandonar la capital de su país para un largo viaje, dejó sus sandalias para que impartiesen justicia en su lugar, si las sentencias pronunciadas ante ellas eran justas, permanecían inmóviles, si no lo eran, se agitarían, indicando así que el juicio era negativo.

 

EL CALZADO Y EL CINE

Son de todos conocidas la vinculación del séptimo arte y el calzado, referencias al mismo en infinidad de títulos, temas y alegorías, recordaremos, la historia del “ Zapato de Cenicienta “ el título del clásico “ Zapatillas rojas “ o quien no recuerda la imagen de los zapatos de Fred Astaire en la película “ The Barkleys of Broadway “, no menos impactantes son las secuencias de las películas de: Charles Chaplin “ Charlot “, con la imagen en que se le observa comiéndose la suela de un zapato en la película “ La fiebre del oro “,, los zapatos intrigantes de Orson Welles en el film “ El tercer hombre “ y para terminar estas reseñas, el título de la película protagonizada por John Wayne “ Murieron con las botas puestas” en clara referencia al honor y valentía del ejército americano.

 

EL CALZADO COMO SIGNO DE AUTORIDAD, PROTESTA O CASTIGO

Nadie de la época olvida el vetusto zapato que se quitó el Presidente de la entonces Unión Soviética Sr. Jruschov en una sesión de la ONU para amenzar a las desamparadas democracias occidentales y la foto casual que pilló al futuro candidado a la Casa Blanca Adlai Stevenson y que posiblemente le costó su reelección, al aparecer con un agujero en la suela.

Otra curiosidad histórica es aquella, en que los Nazis, aplicaban como castigo a los sub-oficiales y oficiales condenados en consejo de guerra, a desgastar los miles de pares de botas destinadas a las tropas del frente, a fin de ablandarlas y evitarles sufrimiento y dolor a los soldados.

 

EL CALZADO COMO SÍMBOLO ERÓTICO

Las Concepciones Froidianas de la sexualidad conducen a la explicación de diversos atuendos eróticos y en especial los calzados vinculados a diversos comportamientos sexuales muy particulares, como puedan ser el “ fetichismo“ “Sumisión “ etc...

EL CALZADO MODAS Y DISEÑOS

Es evidente que el calzado a marcado a lo largo de los tiempos, las diversas tendencias y ciertamente como podólogo, creo que se han realizado auténticas aberraciones con esa parte distal de nuestra anatomía y se han sacrificado infinidad de prestaciones que nuestros pies poseen, en pos de ese llamado ideal de cada época.

                                                                         

Perdida la filosofía de lo útil en pos del diseño y la sofisticación, nos encontramos con infinidad de patologías sindrómicas que sufren los pies y del cual él no poseen ninguna culpa, solamente el ser compañeros del individuo que los porta, con poco respeto hacia ellos y a sus múltiples cualidades.

Recuerdo aquella frase de un profesor mío, el Dr. E. Raso, que siempre nos inculcaba y que luego con el tiempo fue cobrando interés y lógica, que rezaba así: “ Los zapatos no son para ponerse, si no que son, para exponerse”

 

 

 

 

NUESTROS PIES


Nuestros pies nos transportan de un lado al otro y son una de las partes del cuerpo a que menos atención prestamos. A
menudo, usamos tacones demasiado altos, hormas muy estrechas o puntas excesivamente afiladas que nos pueden provocar lesiones irreparables.

El momento idóneo para comprar calzado y probárselo es la última hora de la tarde, pues nuestros pies están cansados y hasta puede que hinchados. Por ello, podremos adquirir zapatos que no nos aprieten. Conviene probarse los dos zapatos, ya que es posible que un pie sea más grande que el otro.

Además, tenemos que tener en cuenta con cuál de lo siguientes tipos se identifica nuestro pie:

•Pie griego. Se puede ver en las estatuas de la época clásica. El segundo dedo es el más largo después del gordo, mientras que el tercero mide más o menos lo mismo y el cuarto y el quinto son más pequeños.


•Pie polinesio o cuadrado. Es el que se observa en los cuadros de Gauguin. Los dedos son prácticamente iguales y se encuentran a la misma altura.


•Pie egipcio. Visible en las estatuas de los faraones, el dedo gordo es el más largo y los otros le siguen por tamaño y en orden descendente. Es el tipo de pie más delicado y, por tanto, el que requiere mayores cuidados.

 

CALZADO INADECUADO

El uso de tacones altos provoca no sólo deformidad de la bóveda de la planta, sino que también puede producir un acortamiento de los gemelos y sobrecarga en los dedos de los pies. Los dedos se aplastan contra la punta del zapato y se deforman en forma de garra.

Por su parte, las puntas afiladas hacen que los dedos queden aprisionados y se desequilibren. Es el dedo gordo el que más sufre, pudiendo dar lugar a un juanete. Deformado, rechaza los dedos medios que también se deforman y el dedo pequeño sufre una deformación inversa. Estos problemas son inicialmente pasajeros, pero el uso prolongado de calzado inadecuado puede dar lugar a que sean permanentes.

Usar calzado inadecuado puede acarrearnos las siguientes consecuencias:

• Juanetes.
• Dolores en la planta del pie y en el antepié.
• Deformidades en los dedos.
• Inflamación en los pies, pues la sangre no circula correctamente.
• Callosidades originadas por el roce y la presión.
• Inflamaciones en el tendón de Aquiles, dolores en los gemelos y en las rodillas.

                   

 

 

 

 

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