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La palabra castellana “zapato” es, para
los etimólogos de origen no muy claro. El académico Joan
Corominas en su Diccionario Etimológico de la Lengua
castellana, sostiene la hipótesis de que pueda ser : “Acaso de
una onomatopeya, ¡tsap! Del ruido del que chapalea o pisa fuerte;
compárese los vascos ”zapaldú”, aplastar y “zaplada”, paso, zancada
( con el cual coincide el mozárabe “ chiflata” zapato en el agua ).
El calzado es elemento de lógica en el
desarrollo del homo sapiens, dado que fue junto con la vestimenta,
una de las primeras necesidades a las que se vio abocado el humano
para procurarse su desarrollo y protección, tengamos en cuenta en
nuestros días, en que la mecanización es evidente, lo que camina un
humano, supone al fin de sus días, tres veces la vuelta al globo
terráqueo, ¿ cuanto más no necesitarían nuestros antepasados
primitivos?.
LAS SUPERSTICIONES
Todos en algún momento de nuestras vidas nos guiamos por la
superstición, evitamos pasar caminando por debajo de una escalera,
el temor al número trece y sus connotaciones, respecto a viajar y
las loterías.......En el fondo creemos que nuestro futuro pueda
estar ligado a ciertas creencias, algunas tienen cierta lógica, como
el no pasar por debajo de una escalera, ya que puede caernos alguien
o algo encima, pero otros como el hecho de no cortarse las uñas del
pie en domingo es de menor lógica que el anterior, así que vamos a
centrarnos en aquellos referidos a los pies y su entorno.
LOS ZAPATOS VIEJOS TRAEN SUERTE
Las
nociones abstractas de divinidad eran de escasa importancia, para
los seres primitivos, cuya tendencia inmediata era dotar cualquier
idea o fenómeno de personalidad a las vestimentas y el talante de
las personas difuntas.
Se
creía que los zapatos estropeados, con agujeros y deformados,
retenían el espíritu y el carácter de sus dueños y muchos cuentos de
hadas están basados en ello, era una creencia común en la edad
media.
En
el siglo XIX se colocaban zapatos viejos en los tejados de las casas
para defenderse de los malos espíritus.
Algunos Zapatos se enterraban con su dueño y otros eran lanzados a
los pantanos, como presagio de buena suerte. En general los pies y
los zapatos viejos se asociaban a la buena suerte, por esta razón,
muchas personas llevaban los zapatos más viejos los viernes trece,
para compensar el mal fario de la fecha.
Otra costumbre era quemar los zapatos viejos para obtener buena
suerte en algo. En la Grecia moderna esto se realizaba para
ahuyentar a los duendes malos en Navidad.
En
la antigüedad se esculpían piedras con rutas de forma serpenteada y
pensaban que dichos gráficos, protegían a los que partían hacia la
jornada de trabajo y las comunidades antiguas raramente establecían
rutas nuevas sin realizar ceremonias de la suerte, de este concepto
viene la denominación de poner pie en él. Otra creencia era
borrar las pisadas de tus enemigos, para así conseguir que tuvieran
mala suerte, en otros lugares del mundo existe la creencia de
guardar las huellas de quien se desea proteger.
Las
mujeres indias guardaban la tierra que pisaban sus esposos, a fin de
que su espíritu las protegiera, así como para mantener su ardor
sexual durante la espera de sus cacerías.
En
las pinturas del Paleolítico el que un pie desnudo estuviera pintado
junto a truchas, bisontes o heridos, era la creencia de ayudó al
cazador a lograr su objetivo o a salvarlo de sus heridas.
Otra referencia al significado mágico sería la frase acuñada en las
montañas de Escocia que era
El
término “ que la suerte guíe tus pasos” se debe a que se
creía que la Reina de Inglaterra tenía el pie afortunado y reportó
suerte a los escoceses.
Tampoco debemos olvidar que uno de los principales trabajos de un
lacayo, era el de prevenir la mala suerte colocando su pie
izquierdo en el umbral de los aposentos reales, para ahuyentar
los malos espíritus.
LOS ZAPATOS DE LA BUENA SUERTE
Dicha creencia la podemos colocar en la edad media, cuando el
calzado era extremadamente y caro y era costumbre dejarlo a la
familia, de ahí podemos explicar la frase de
“ sigue los pasos de
su padre”.
También era costumbre para dar buena suerte, atar al carruaje o
medio de transporte de los recién casados, zapatos viejos en señal
de buena suerte, costumbre que luego cambió usando latas y demás
artilugios.
Otra creencia en la buena suerte de los zapatos, es aquella que
decía que al oír al Cuco cantar uno se tenía que detener y
descalzarse el zapato izquierdo en el que encontraría el color del
pelo con la persona que se desposaría.
En
los siglo XVII y XVIII en España las mujeres arrojaban al torero sus
zapatos para desearle buena suerte.
Los
actores consideran de buen presagio, en especial los ingleses, que
antes del estreno les caigan los zapatos y queden planos sobre las
suelas.
ZAPATOS Y MALA SUERTE
Existe la creencia que unos zapatos colocados en una mesa, puedan
ser signo de mal agüero, así como de discusión en el hogar, también
es considerado signo de mala suerte, el colocar los zapatos en cruz
y si se quiere perturbar el descanso de alguien dice la tradición,
que se le retirarán los zapatos del lado de su lecho.
Los
escarabajos y los zapatos también tienen su relación como por
ejemplo cuando uno de estos insectos se pasee por encima del zapato
de alguien es que predice su muerte.
Es
de especial mala suerte, entrar por la mañana en una casa derruida
con el pie izquierdo, así como vestirse calzando primero el pie
izquierdo, salvo que se realice de forma voluntaria un viernes por
la mañana.
Tampoco se guardarán los zapatos en armario a mayor altura de la
cabeza así como debajo de la cama ya que trae mala suerte.
Tampoco regalaremos zapatos en e día de navidad.
Así
mismo los actores no colocarán jamás los zapatos sobre una silla en
el camerino, es signo de fracaso.
EL CALZADO COMO SIGNO DE DISTINCIÓN
Paradójicamente los zapatos, a la vez que fueron protección y alivio
para la humanidad, en ocasiones se han convertido en auténticos
instrumentos de mortificación.
Recordemos que en la China de Confucio (511-479 a J.C.) se
impuso a las mujeres la reducción de las dimensiones del pié, hasta
un tercio de lo normal, para conseguir su ideal estético de la
flor de loto, con su ondear flexible del sauce. Muy lejos de la
China de Confucio la “fine fleur”de las damas francesas de la
corte en el siglo XVIII se erguían sobre “zapatitos” de una
estrechez cruel y solo podían caminar escasos metros, antes de
dejarse caer en los sillones de seda de la época.
En
la Edad Media se confiaba a un sirviente de gastar los zapatos
nuevos, ya que para que el zapato refleje el “status” o posición,
debía estar usado.
Poder, posición, riqueza, fueron algunas de las connotaciones que
acompañaban al calzado, la más común era que los ricos llevaban
zapatos y los pobres iban descalzos, las clases se distinguían por
el calzado, reyes, jerarcas eclesiásticos, militares, trovadores y
así sucesivamente.

Calzado de Carlo Magno Sandalia de tribuno
romano Bota
Papal Patín Veneciano
El
símbolo del poder eclesiástico es también la mula papal, heredera de
la “mulleus” romana, ya que hay que inclinarse sobre ella y besarla
en símbolo de sumisión y obediencia, por ello en contraprestación
hay órdenes religiosas que van descalzas en símbolo de humildad y
pobreza.
EL CALZADO COMO SÍMBOLO DE HONOR Y JUSTICIA
Los
calzados a lo largo de los siglos han significado e intervenido como
símbolos de justicia u honor, como ejemplo citaremos, que la Biblia
reseña este valor histórico del calzado citando: El invitado deja un
zapato en el umbral de la casa que le acoge en señal de respeto;
para cerrar un trato, el vendedor cede al comprador una sandalia; y
antes de la celebración de la boda, el novio da a la novia el
anillo, dejándole en prenda una de sus sandalias; mientras el viudo
se las quita en señal de luto.
En
Oriente el calzado es también un símbolo de realeza, ejemplo de
ellos es un cuento budista que narra la historia de un rey, que al
tener que abandonar la capital de su país para un largo viaje, dejó
sus sandalias para que impartiesen justicia en su lugar, si las
sentencias pronunciadas ante ellas eran justas, permanecían
inmóviles, si no lo eran, se agitarían, indicando así que el juicio
era negativo.
EL CALZADO Y EL CINE
Son
de todos conocidas la vinculación del séptimo arte y el calzado,
referencias al mismo en infinidad de títulos, temas y alegorías,
recordaremos, la historia del “ Zapato de Cenicienta “ el
título del clásico “ Zapatillas rojas “ o quien no recuerda
la imagen de los zapatos de Fred Astaire en la película “
The Barkleys of Broadway “, no menos impactantes son las
secuencias de las películas de: Charles Chaplin “ Charlot “,
con la imagen en que se le observa comiéndose la suela de un zapato
en la película “ La fiebre del oro “,, los zapatos
intrigantes de Orson Welles en el film “ El tercer hombre
“ y para terminar estas reseñas, el título de la película
protagonizada por John Wayne “ Murieron con las botas
puestas” en clara referencia al honor y valentía del ejército
americano.
EL CALZADO COMO SIGNO DE AUTORIDAD, PROTESTA O CASTIGO
Nadie de la época olvida el vetusto zapato que se quitó el
Presidente de la entonces Unión Soviética Sr. Jruschov en una
sesión de la ONU para amenzar a las desamparadas democracias
occidentales y la foto casual que pilló al futuro candidado a la
Casa Blanca Adlai Stevenson y que posiblemente le costó su
reelección, al aparecer con un agujero en la suela.
Otra curiosidad histórica es aquella, en que los Nazis,
aplicaban como castigo a los sub-oficiales y oficiales condenados en
consejo de guerra, a desgastar los miles de pares de botas
destinadas a las tropas del frente, a fin de ablandarlas y evitarles
sufrimiento y dolor a los soldados.
EL CALZADO COMO SÍMBOLO ERÓTICO 
Las Concepciones Froidianas de la sexualidad conducen a la
explicación de diversos atuendos eróticos y en especial los calzados
vinculados a diversos comportamientos sexuales muy particulares,
como puedan ser el “ fetichismo“ “Sumisión “ etc... |